Archivo del 21 de junio de 2009

Aparcamos en la Plaza Cataluña y bajamos por Las Ramblas hasta el Puerto Olímpico. Para no perder la costumbre, nos metimos una buena comilona. La verdad es que estamos teniendo mucha suerte con los restaurantes. Estamos comiendo de lujo a muy buen precio.
Para bajar la comida nos dimos una vuelta en el típico barquito con ventanas para ver bajo el mar. Aun que Diego en lugar de bajar la comida se mareo un poco. Menos mal que le sentamos en un sitio con menos va y ven, antes de que la cosa fuese a más. Por su parte, Candela, disfutaba tanto con el meneito que se quedó dormida.
De vuelta a la Plaza Cataluya estuvinmos viendo mimos, estatuas y puestos donde veían animales. Lo mejor de todo fue cuando Diego echo una moneda a una pareja de estatuas de cobre y el brinco que pegó cuando las supuestas estatuas empezarona a moverse.

Este camping es un buen campamento base para visitar Barcelona. Esta a solo 25 km en autopista de la capital catalana, tiene todos los servicios que cabría esperar (supermercado, restaurante, piscina, columpios..). Además, tiene la playa de Mataró muy cerca y transporte gratuito para llegar a ella.
Los baños son uno de los puntos fuertes del camping, ya que están muy cerca de las parcelas, son nuevos, los limpian constantemente y la presión del agua es muy buena.
Sin embargo, lo mejor del camping es su disposición. Tiene una zona para los clientes fijos que suelen ser familias, otra para la gente de paso que sulene ser jóvenes y más ruidosos, y una tercera zona para cosas extrañas, donde estábamos nosotros. Al lado de nuestra zona estaba lo mejor del camping, su granja.

La nevera no termina de funcionar correctamente desde que salimos de Madrid. Y tuvo que venir Álvaro, caladora y rejilla en mano, para hacenos una nueva salida para el aire caliente de la nevera.
Muchas gracias Álvaro!! La nevera va perfecta
Y como no podía ser de otra manera, debido a mi peso de sílfide y mi gracejo natural al caminar, he caído rodando por las escaleras mientras intentaba limpiar un poco. Con la mala fortuna (o no) que Irene andaba escribiendo un post, Candela jugaba en el sillón-cama de abajo y Diego y la vecina estaban sacando todos los juguetes del cajón de los juguetes. Gracias a Irene y un codazo de esos de Full Contact que ella controla, me dejó sin respiración y parado, así apenas aplasté a los pobre niños.
Creo que de esta me quedo sin limpiar jamás la parte de arriba como medida correctora del “Plan general de seguridad laboral” de la casa

