Archivo del 27 de junio de 2009
Estamos llegando al final de la aventura y Diego empieza a estar algo cansado. Echa de menos a sus abuelos, así que hoy les hemos llamado a todos para que hablaran con su nieto. Se han puesto muy contentos y les ha estado contando todas las aventurillas que le han ido pasando estos días.
No conocíamos Peñíscola y nos ha encantado a todos. Su playa de arena fina, es una maravilla. Es ideal para niños por que puedes andar muchos metros sin que el mar te cubra, tiene olas para jugar, pero no son aguas traicioneras. Además, en la misma playa puedes encontrar columpios, grandes esculturas de arena y un ambiente muy agradable.
El paseo marítimo, no se queda atrás. Hay miles de restaurantes para todos los gustos. Algunos muy refinados y otros con castillos inflables para que disfruten los niños. Dando un paseo puedes encontrar diversos espectáculos como marionetas o un hombre que representa a una pareja bailando. También puedes encontrar el clásico tren turístico y parques muy originales como un dragón con mecanos de arena.
Puede que lo mejor de Peñíscola sea la zona amurallada, el encanto de sus callejuelas, las vistas de la bahía y el agua de Peñíscola. Un brebaje hecho con zumo de piña, cava y licores secretos, que recuerda mucho a la piña colada. Hay que tener cuidado por que entra solo y la bajada del peñón se hace cuesta arriba.

La noche de San Juan estábamos en Peñíscola. Por la tarde disfrutamos de la playa. Cuando cayó el sol buscamos un restaurante colocado estratégicamente para poder disfrutar de las hogueras y los fuegos artificiales. La verdad es que la conexión a Internet fue muy útil para encontrar el sitio perfecto, Porteta. Este sitio estaba en el peñón con vistas a la bahía y un marisco exquisito. Desde allí vimos los fuegos artificiales que venían de distintos frentes y un espectáculo muy curioso en el encendido de las hogueras. Un show tipo La Fura del Baus.
La noche hubiera sido perfecta de no ser por dos detalles. Un camarero obsesionado en dar golpes a un globo que estaba atado al carro de Candela cuando esta se había dormido. Y el paseo de vuelta al Camping con Diego en brazos.

