Archivo de junio de 2009

Mataró - La granja
Nuestra parcela en Mataró está pegada a la granja del camping. Al abrir la puerta de la casa podemos ver burros, asnos, cabras, ovejas, gallinas, gallos, pollos y de fondo el mar.

Los niños flipan de tener estos animales al lado de casa. Les gusta darles de comer pan y hierva.Y disfrutan escuchando sus sonidos, que nada tienen que ver con las imitaciones que hacemos sus padres. Es curioso que en español un gallo hace kikirikiiii, mientras que en inglés hace cock a doodle doo. ¡Qué complicado!

Además, esta mini granja atrae a todos los niños del camping y Diego aprovecha para hacer amigos.
Mataró - La granja

Mataró - La playita -
Ayer fue un día de sol y sombra, con bochorno y algo de lluvia. El plan no estaba claro, pero fuimos a comer a un chiringuito playero. Y ¡nos metimos la gran comilona! Carpaccio, una rica ensalada y arroz caldoso con bogavante. Todo mojado con un buen vino y para terminar unos postres caseros. Mmm, ¡Qué rico estaba todo!

Salimos de ahí rodando hacía la playa. Y nunca mejor dicho, por que la playa de Mataró tiene una pendiente propia del Alpe d’Huez. Allí, pasamos la tarde en remojo y revolcándonos en la arena. Eso sí, unos más que otros.
Mataró - La playita -

menudos vecinos

En el Camping Barcelona, nos han puesto en la zona de vehículos no convencionales. La verdad que estamos muy cómodos. Sólo tenemos como vecinos a una familia supernumerosa de británicos, van en el camión que aparece en la foto que acompaña al post.

Con un aspecto muy “Casa de la Pradera”, ayer bajaron del camión, los cinco hijos, más el padre y la madre para saludarnos y mirar la Casa Móvil.

El camión está totalmente equipado, y son una familia muy pro en el mundillo este de los camping. Así que como no les falta de nada, ya se a quién pedir un poco de sal o aceite si nos hiciera falta.

Acuarium Zaragoza

Ayer, con 38 ºC, decidimos ir al Aquarium de Zaragoza. ¡¡¡En qué hora!!!

Camino del Aquarium vimos que estaban tirando todos los edificios que se habían construido para la Expo. Y, digo yo, ¿no podrían aprovechar esos edificios para otros menesteres?

Después aparcamos el coche y empezamos a caminar por un paseo muy largo, carente de sombras y con un sonido de fondo de lo más desagradable. Además, de las fuentes salía agua hirviendo. Tras los 10 minutos de rigor con el agua corriendo, conseguimos beber un estupendo trago a más de 30 grados.

El aquarium está muy bien para niños. Hay cocodrilos que les encantan y pueden dar de comer a las carpas. Sin embargo, no es nada recomendable acudir durante el verano.

Camping Ciudad de Zaragoza
El Camping Ciudad de Zaragoza es muy nuevo, abrió hace un año para la Expo. Tiene muchos servicios y todos están cerca de las parcelas de la zona de caravanas. A menos de 100m teníamos los baños, la piscina, el bar y la barbacoa.

Las parcelas son muy grandes, 90 ó 100 metros. Lo malo es que el suelo es de tierra y extremadamente duro. Nos costó muchísimo meter las piquetas para la carpa.

Los baños están muy limpios y calentitos, pero las duchas tienen poca presión y son pequeñas. Además, no tienen bañerita para los bebés.

La zona de la piscina está muy bien. Hay dos piscinas, chiringuito y buenas sombras. La piscina de niños está genial por que en uno de los laterales había una cuesta en lugar de un bordillo tradicional. Perfecto para refrescar a un bebé en un día con más de 35 grados, como el que nos tocó a nosotros. Lo peor fue que el Bar cierra por la tarde, pero andando un poco puedes comprar bebida fría en el supermercado.

El ambiente del camping es muy familiar. En la piscina hay mucha gente de Zaragoza con niños. En cambio, en las parcelas para caravanas compartíamos espacio con matrimonios y familias europeas. Es un camping pensado para familias, con buenas instalaciones para los niños, y donde se respeta el silencio nocturno.

El camino hasta Zaragoza fue largo, tardamos más de 6 horas. Eso de compaginar las paradas que necesitaban los niños con la velocidad de la casa móvil fue agotador. Así que al llegar a nuestro destino dimos un paseo por el centro, cenamos y a dormir.

A la mañana siguiente, colocamos todos los enseres y me di cuenta que podía haber traído más cosas. Es sorprendente que sobre sitio cuando viajas con dos niños tan pequeños. Durante toda la mañana estuvimos colocando, comprando y limpiando. Candela estaba encantada que su parque se hubiera convertido en una cama de matrimonio, y Diego quería ayudar en todo.

Por la tarde teníamos la intención de visitar la zona de la Expo, pero como hacía mucho calor decidimos pasar la tarde en la piscina. Diego nos enseñó todo lo que había aprendido en sus clases de natación. Está en ese momento en el que ya sabe nadar pero todavía no lo sabe. Además, Candela se bañó por primera vez en una piscina.

Desde que entramos en el camping la casa móvil ha sido la expectación. Los vecinos de al lado, una pareja mayor de ingleses, se han emocionado cuando han entrado a ver la casa móvil y han hecho muchas fotos para  enseñársela a sus nietos. Además, cuando llegamos al camping, vino un  campista (Rubén) para ayudarnos a aparcar. Por la tarde, volvimos a verle en la piscina. Por lo visto, lleva 3 años viviendo en campings y lleva unos meses viviendo con una pareja en un bungalow del camping de Zaragoza. Por la noche, cuando los niños estaban dormidos, preparamos unos chuletones en la barbacoa del camping. Durante la sobremesa, aparecieron Rubén y Peter, su compañero, ofreciéndonos una botella de vino de la tierra que estaba bastante bueno. Después vieron la casa y también les ha parecido perfecta. Rubén se imaginaba con la casa móvil en Ibiza, frente al mar, y celebrar un montón de fiestas en ella.

Como veis la casa móvil está teniendo mucho éxito entre gente de todo tipo. No es para menos, os puedo asegurar que es una gozada. Además, nos hemos dado cuenta de que la gente en los campings es genial. Todo el mundo tiene una sonrisa para nosotros. Muchas gracias a todos.

entrega

El lunes en la Castellana, cumple de marcos, recibimos las llaves de la casa móvil. Y estábamos todos emocionados.

Como anécdota curiosa, Diego se dio un golpe en el pie con  la puerta del baño, y no sé que le sentó peor, el golpe o que todo el mundo remirara mientras se lo daba. Mientras tanto, Candela estaba durmiendo en el coche ajena a la vida madrileña que transcurría sin descanso.

En plena Castellana la casa llamaba mucho la atención. De hecho, un coche se chocó contra un camión que había parado en un semáforo, mientras su conductor miraba la casa alucinado.

La sesión de fotos transcurrió sin contratiempos. Candela acabó despertándose y Diego aguantó como un campeón. Yo por mi parte me sorprendí posando con una revista en las manos. Por suerte, creo que estaba al derecho.

Tras la entrega de llaves comenzó nuestro viaje en la casa móvil de Vodafone.

bricomania
El domingo pasado pudimos ver en Telecinco como instalaba Cristian los paneles solares, el wifi y el teléfono inalámbrico.  Entonces, estábamos de una barbacoa con abuelos y tíos. Y estos días hemos podido disfrutar de toda esta tecnología. De hecho, tenemos electricidad y conexión a Internet 24h. Además de cervezas y zumos fresquitos.

Hoy los niños han visto dibujos en la televisión, mientras nosotros navegamos por Internet. Un lujo en vacaciones.

Durante la grabación del programa de Bricomanía, Cristian se hizo una foto frente al retrato de nuestra familia que ha paseado con la casa Vodafone durante toda España. En esta foto salimos todos disfrazados de súper héroes, menos Candela que es una vaquita.


Ayer pisamos por primera vez la casa móvil de Vodafone. La verdad es que teníamos muchas ganas. Llevábamos meses viendo planos, fotos, videos y por fin hemos podido verla en directo.

Yo me dediqué a inspeccionar los armarios y parece que nos cabe todo. Marcos preguntó todas las cuestiones técnicas y comprobó como funcionaba el wifi. Diego, por su parte, se dedicó a cambiar la decoración. Decidió que la foto familiar estaba mejor al lado de su cama que en el salón. Y la pequeña Candela paseó a gatas por el suelo.

La verdad es que nos encantó a todos, pero al que más se le notaba era a Diego. Estaba empeñado en quedarse a dormir allí. Nos costó sacarle de la casa. Subía las escaleras, se lazaba sobre alguna cama, bajaba, se sentaba en el sillón, miraba el baño y otra vez para arriba. Acabó rojo como un tomate por que en la casa hacía bastante calor. Ya estamos mirando pingüinos para llevar uno durante la ruta. Luego nos confesó que lo que más le gusta es que vayamos a dormir todos juntos en una misma habitación. Apuesto a que nos levantaremos, habitualmente, con Diego hecho un gurruño en una esquina de la cama.

En definitiva, la casa es una pasada, mira que la habíamos visto en fotos, pero al natural mola todavía más.

Solamente queda un día para que podamos ver la casa en vivo y en directo. Mientras esto ocurre nos conformamos con ves estas espectaculares vistas aéreas de La Casa.