El camping es el lugar perfecto para ver Peñíscola. Está a 4 pasos de la playa y tiene todos los servicios que cabría esperar en un camping de su categoría (baños completos, restaurante, animación, piscina, supermercado, lavandería). Los empleados son encantadores. Te dejan echar un vistazo a las plazas libres para que elijas la que más te gusta.

Los baños están muy limpios, con mucha presión y tienen bañeras para lavar a los bebés. La zona de la piscina es una gozada. Tiene una piscina infantil con un tobogán. En la piscina para adultos hay otro tobogán, un trampolín y una barra dentro del agua. Además, puedes disfrutar de una animación muy discreta, con canciones infantiles en horarios adecuados. Diego se lo pasó como un enano, bailando canciones de Teresa Rabal mientras hacía el loco en los toboganes. De hecho creo que todavía tiene las manos arrugadas del tiempo que estuvo en remojo.

Como ya he dicho la animación del camping era muy discreta. Sin embargo, algunos campistas estaban más animados. Pudimos disfrutar de una sesión de sonidos eróticos procedentes de la caravana de al lado hasta altas horas de la noche.

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