
Ayer fue un día de sol y sombra, con bochorno y algo de lluvia. El plan no estaba claro, pero fuimos a comer a un chiringuito playero. Y ¡nos metimos la gran comilona! Carpaccio, una rica ensalada y arroz caldoso con bogavante. Todo mojado con un buen vino y para terminar unos postres caseros. Mmm, ¡Qué rico estaba todo!
Salimos de ahí rodando hacía la playa. Y nunca mejor dicho, por que la playa de Mataró tiene una pendiente propia del Alpe d’Huez. Allí, pasamos la tarde en remojo y revolcándonos en la arena. Eso sí, unos más que otros.



Nunca dejarás de sorprenderme…
Disfrutar el viaje!
Cómo os cuidáis amiguitos!! menudo arroooz!
La foto de Diego no tiene precio jajaja qué mooono!
jejejeje. No es ni la primera, ni la ultima vez que enterramos a Diego. La verdad es que la gente flipa con el nió tan feliz ahi metido, bajo tierra.