Ayer pisamos por primera vez la casa móvil de Vodafone. La verdad es que teníamos muchas ganas. Llevábamos meses viendo planos, fotos, videos y por fin hemos podido verla en directo.

Yo me dediqué a inspeccionar los armarios y parece que nos cabe todo. Marcos preguntó todas las cuestiones técnicas y comprobó como funcionaba el wifi. Diego, por su parte, se dedicó a cambiar la decoración. Decidió que la foto familiar estaba mejor al lado de su cama que en el salón. Y la pequeña Candela paseó a gatas por el suelo.

La verdad es que nos encantó a todos, pero al que más se le notaba era a Diego. Estaba empeñado en quedarse a dormir allí. Nos costó sacarle de la casa. Subía las escaleras, se lazaba sobre alguna cama, bajaba, se sentaba en el sillón, miraba el baño y otra vez para arriba. Acabó rojo como un tomate por que en la casa hacía bastante calor. Ya estamos mirando pingüinos para llevar uno durante la ruta. Luego nos confesó que lo que más le gusta es que vayamos a dormir todos juntos en una misma habitación. Apuesto a que nos levantaremos, habitualmente, con Diego hecho un gurruño en una esquina de la cama.

En definitiva, la casa es una pasada, mira que la habíamos visto en fotos, pero al natural mola todavía más.

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