
Tras años de sequía en el mundo festivalero, hemos vuelto a las andadas. En lugar de dejar a los niños con sus abuelos, nos los hemos llevado al Sónar Kids.
El ambiente era de lo mejor, todo lleno de fiesteros de los años 90 con su descendencia. Con un montón de actividades para los niños. Pueden disfrazarse de astronautas con papel albal y hacer múscica cuando se tocaban, jugar con cinta de electricista a hacer telas de araña, aprender a manejar el skate o hacerse unos pro en el el figerboard. También pudimos jugar (one more time) con la reacTable. Pero esta vez, en vez de una había cuatro y cada una Como son los niños. Una de las actividades que más éxito tuvo fue saltar de un escenario vacío a los brazos de sus padres.
Además, musicón para los padres. Diego y yo estuvimos bailoteando Hip-Hop y la Mala Rodriguez. Candela estaba encantada siguiendo el ritmo con la mano en alto. De padres gatos hijos michinos. Vaya adolescencia nos espera.
Nos encantó el Beatbox de Markooz que se marcó un temazo de música antigua que nos puso los pelos de punta. Mientras Diego había usurpado el asiento de la silla de Candela, y está trataba al ritmo de la música en brazo de su madre.
Ha sido lo que necesitábamos, la familia entera de fiesterilla. El año que viene repetimos. Y yo me pregunto ¿por qué en Madrid no tenemos algo de esto?



Me encanta la frase “el ambiente era de lo mejor, todo lleno de fiesteros de los años 90 con su descendencia”… me imagino a Chimo Bayo con sus niños, a Paco Pil… ainsss…
La verdad es que sí tiene muy buena pinta! Disfrutad!